Social Democracia

Democracia significa gobierno del pueblo. Es cuando el pueblo libremente, sin violencia, sin presión ejerce su derecho a elegir quien le va a gobernar y bajo que leyes y esto se realizará principalmente por medio del voto personal en elecciones legislativas y/o según el caso, también presidenciales. El voto es el procedimiento que usa la democracia, y cuando las personas describen el derecho a voto como democracia se están refiriendo a su sentido procedimental.

La democracia dentro de todas su posibles imperfecciones, ha demostrado ser y lo sigue haciendo, la mejor forma o el mejor sistema político que puede tener un Estado. Garantiza la libertad a un nivel mucho más razonable de cómo la garantizaba el liberalismo, en el sentido de que proporciona una libertad que tiene en cuenta la libertad del otro, aquí no hay élites con más derechos y privilegios, aquí el pueblo elige, y todos son iguales ante la ley, es un sentido de libertad unido al sentido de igualdad, donde la libertad está definitivamente cohesionada a la idea de igualdad, igualdad de derechos, igualdad de obligaciones. De hecho, la palabra “democracia” es sinónimo de “libertad” en el discurso político. Estos valores de libertad, igualdad, la participación del pueblo y las garantías de derecho a minorías forman la estructura de la democracia. Cuando no encontramos o no existe dentro de un Estado esta forma estructural que conlleva estas cualidades básicas y fundamentales entre los seres humanos, entonces la llamada “democracia” no es democracia. Y nótese que digo “seres humanos” y no digo ciudadanos pues ya en la antigua Grecia, cuna de la primera forma de democracia existían estas libertades, obligaciones y derechos, pero no todos los seres humanos eran considerados como ciudadanos, pues las mujeres, los niños y los esclavos estaban excluidos. En la democracia moderna esto no es así, todos los seres humanos son ciudadanos y pueden participar de este gobierno del pueblo, sólo los niños (aunque sí son ciudadanos con todos sus derechos) están excluidos del derecho al voto hasta que alcancen la madurez establecida según la ley de cada Estado. Y esto es así porque en esta democracia moderna ya la concepción de derechos humanos y de bienestar social son parte de su identidad, pues se fue añadiendo a través de los acontecimientos históricos, económicos y sociopolíticos en este proceso de democratización de las formas de Estado, y esta evolución ha ido dando vida y cuerpo a la democracia que conocemos desde el siglo XX hasta hoy.

"Nosotros vamos a hacer una democracia auténtica porque va a participar el pueblo, y no una minoría como hasta ahora", proclamaba Salvador Allende, médico y político socialista chileno, y que llegó a ser, según dicen, el primer presidente marxista en Occidente que accedió al poder a través de elecciones generales en un Estado de Derecho, aunque quizás, más bien fue el primer presidente socialista y demócrata de la República de Chile en 1970.

Allende logró algo insólito, el defendía algunos de los valores socialistas: el estado de bienestar, los derechos del pueblo, los derechos de las minorías, etc, valores que en realidad coinciden más con los valores democráticos. El pensaba que una democracia tenía que desembocar de forma completamente natural en un “Estado Socialista”, ya que el pueblo iba a elegir lo mejor para todos, lo que nos tendríamos que preguntar es ¿qué era realmente para Allende un Estado Socialista? Y si realmente era lo mismo para él que para los que defendían el socialismo puro, como Fidel Castro, el Ché Guevara y muchos otros marxistas, pues los únicos valores que Allende tomó realmente de la doctrina socialista fueron la preocupación por los trabajadores, por los pobres y la idea de igualdad, valores completamente democráticos que mostraban claramente el pensamiento libertario de Allende. Creo que en aquella época había pocas personas como Allende, pocos que hubieran sido realmente pioneros en tomar lo bueno de un sistema político como el socialismo, y desechar lo malo, demostrando que sólo a través de una “revolución” pacífica y democrática se puede llegar a un verdadero Estado de Bienestar, a un “Estado Socialista” libre, desechando completamente los conceptos de dictadura y de lucha armada.

Las ideas de Allende no tenían nada que ver con el puro pensamiento marxista y su derivado bolchevique que proclamaba la 2ª Internacional en el que dogmáticamente sólo a través de una revolución violenta y del establecimiento de una dictadura del proletariado se podía llegar a un verdadero Estado Socialista. Allende, como hemos dicho, tenía un pensamiento radicalmente opuesto, frente a la dictadura, la libertad, frente a la lucha armada, la paz, el diálogo. Él era democrático, pacifista y antiviolento, por tanto no se le puede concebir como socialista marxista, fue alguien especial, que fomentó un movimiento obrero pacífico y necesario en el Chile de aquella época, un visionario que fue capaz de poner en práctica su visión, y creo que si hubiera nacido en el siglo XXI, probablemente no habría tomado el modelo marxista para guiarse porque su visión se parece más a la demócrata republicana liberal de la revolución francesa que defendía la libertad, la igualdad y la fraternidad, que a cualquier forma de dictadura, absolutismo o violencia. Aunque fuera muy socialista y defienda los derechos de los proletarios, podía más en Allende la paz y la libertad que cualquier otra cosa.

Otra característica fundamental de la democracia heredada del liberalismo es que el poder del Estado está limitado por la Constitución y está dividido entre tres entes autónomos (la división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial) que se vigilan entre sí; esta división del tripartito es fundamental en la democracia, y también el hecho de que cada poder sea autónomo garantiza esos valores de la estructura democrática, que el ser humano pueda ser verdaderamente libre.

Hay básicamente dos tipos de democracia, la directa y la representativa. La democracia directa es la democracia asamblearia, en la que el pueblo habla y participa directamente en la toma de decisiones, todo el que lo desee puede opinar y proponer diferentes leyes o su derogación. En la actualidad está prácticamente en desuso, fue la forma que experimentaron en Atenas y otras ciudades griegas durante la época clásica, pero en la práctica parece ser un sistema difícil de conjugar en Estados formados por tantos habitantes, aun así, por ejemplo en Suiza sigue existiendo aunque no en una forma pura, podríamos decir que es mixta, está compuesta por una asamblea de ciudadanos que intervienen de forma directa en las decisiones legales del Estado a través de diferentes sistemas pero también tienen una parte que funciona de forma representativa.

La democracia representativa sin embargo es la que más auge tiene en los Estados de la actualidad. En este tipo de democracia el pueblo delega la soberanía en autoridades legítimas de forma periódica a través de elecciones libres. Estas autoridades suelen estar organizadas en partidos políticos y deben actuar en representación de los intereses de la ciudadanía que los ha elegido.

Esta democracia representativa puede estar bajo la forma de Monarquía Parlamentaria o de República, ambas son democracias, aunque quizás sea más democracia la que vive dentro de la República, ya que en la Monarquía sigue existiendo el factor de alcanzar el poder por “derecho de sangre” o “divino”, pues los monarcas legitiman su posición por herencia de sangre y esta herencia nada tiene que ver con la elección libre de un pueblo, por tanto el convivir monarquía con democracia aunque sea perfectamente posible (ya que la monarquía cumple papeles más bien simbólicos) y lo vivamos actualmente en diferentes países como España e Inglaterra, no significa que sea del todo justo y que se esté verdaderamente expresando una verdadera democracia, pues el monarca aunque no es el que dirige el Gobierno si es el Jefe de Estado, y aunque sus funciones sean en la inmensa mayoría de los casos como hemos dicho, simbólicas, no deja de ser un concepto completamente contradictorio respecto a la idea de democracia, los monarcas no son elegidos por el pueblo y en una democracia no se comprende que el Jefe de Estado consolide su poder por derecho de sangre o dinástico y no por la elección libre de los ciudadanos en una votación.

El concepto de democracia como gobierno del pueblo va a desembocar en una nueva noción de democracia más actualizada, la “Poliarquía”, el gobierno de muchos que según Robert A. Dahl debe cumplir una serie de requisitos como que se creen mecanismos para los que los ciudadanos tanto de forma individual como colectiva puedan formular, ejerciendo su derecho de libre expresión, sus preferencias y los partidos políticos garanticen que van a ser tenidas en cuenta de forma no discriminatoria y pluralista en cuanto a su contenido u origen. Por tanto el Estado debe asegurar la libertad de asociación y organización, la libertad de pensamiento y expresión, el derecho del sufragio pasivo y activo, el derecho a competir por el apoyo electoral, fuentes alternativas de información accesibles a todos (y no los monopolios informativos que muchas veces van en contra de los usos democráticos dando ventaja al gobierno de turno y manipulando los contenidos en contra de los partidos de la oposición, sino medios de comunicación libres y plurales), también la poliarquía debe garantizar que haya elecciones libres y justas que aseguren mandatos limitados y por último garantizar que existan las instituciones democráticas que controlen y hagan defender las decisiones de los gobiernos para que no vayan en contra de lo acordado con los ciudadanos en los programas electorales por ejemplo, o en contra de la voluntad general de la ciudadanía.

La poliarquía es un concepto que recoge de la poco realista democracia asamblearia la existencia de un elevado debate público pero a la vez la realización y concreción de las tesis y planteamientos democráticos respectivamente.

La democracia en Chile estaba integrada en una República con su estructura parlamentaria en la que diferentes partidos representaban al pueblo bajo las diferentes opciones políticas o ideológicas.


El Frente Popular, partido político en el que Allende militó durante muchos años, aunque presidido por la burguesía, era reformista y no revolucionario. Tenían como lema: “Pan, techo y trabajo”, luchaban por una mayor igualdad social y querían fortalecer el estado moderno. La campaña electoral de Allende duró veinte años, se recorrió todo Chile ganándose al pueblo, casa por casa, cerro tras cerro, conversando con la gente, escuchándoles, haciendo amigos por todos lados. Así pudo ser un verdadero representante del pueblo pues conocía bien sus necesidades.


Allende alcanzó la presidencia el 4 de septiembre de 1970 gracias a una coalición formada por marxistas, socialdemócratas y democristianos. Aunque no con mayoría absoluta. Más tarde también ganaría las elecciones municipales. Supo crear un movimiento de masas y demostró a la izquierda durante 43 años, que se podía ganar pacíficamente, dando una lección a muchos. Nunca habrá una política mejor que el servicio al interés común y entrega de una persona en aras de la comunidad, y esto, él lo hizo rompiendo el estilo político habitual.

"Con la base de un Gobierno recto, moral, sin privilegios y granjerias para unas minorias, el pueblo va a responder, ese es el gran aval que tengo yo, la entereza, patriotismo y la moral del pueblo chileno"- S. Allende. Todo el pueblo participó en esta democracia y en este propósito de lograr el Estado Socialista que visualizaba Allende, los obreros, los campesinos, los técnicos, los intelectuales. Y como decía Allende en el documental se produjo sin haber “un sólo vidrio roto; no hubo un adversario nuestro que pudiera decir que le ofendimos”.

Algo que personalmente pienso que ensucia la imagen de Salvador Allende y que es una contradicción a toda su doctrina pacífica y democrática fue su amistad y los lazos de lealtad que mantuvo con representantes del marxismo de la época. El hecho de haber sentido admiración por revolucionarios violentos como Fidel Castro, El Ché Guevara y Miguel Hernández y de considerarlos amigos no se puede explicar ni entender, me pregunto ¿Cómo armonizaba esto con su pacifismo?, ¿Cómo podía el hacer la vista gorda ante los abusos de la revolución violenta que estaban provocando estas personas en sus respectivos países?. Es contradictorio que mientras intentaba establecer un Estado Socialista pacífico en la república Chilena, contribuyera económicamente y amistosamente a la lucha armada en otros países de latinoamérica donde se trataba de imponer el Estado Socialista de forma violenta y revolucionaria, con el deseo de establecer la dictadura del proletariado como en el penoso caso de la Isla de Cuba, donde todavía hoy vive sin libertad y sin democracia el pueblo cubano, bajo una dictadura absurda, dejando tras de sus pasos miles de muertes y torturas. No se comprende salvo por el hecho de que aunque Allende no se sentía vinculado en absoluto al marxismo de Moscú si se sabe que recibió apoyo económico de Rusia y de otros comunistas de latinoamérica para establecer su sistema socialista pacífico en Chile. Me pregunto yo ¿Será que les debía ese pago?. El documental sobre Allende dice que estos lazos de lealtad “no enturbiaron sus motivaciones”, pero aunque quieran elevarle al podium de santo, pienso que esas amistades si mancharon su integridad total al verse involucrado en luchas armadas aunque fueran en otros paises, y al tener amistad con un dictador como Fidel Castro, ¿Pues no es un amigo de un dictador consciente de sus abusos y consentidor a fin de cuentas de ellos? Y si eres primeramente amigo y defensor de la paz y de la democracia, ¿Cómo puedes ser amigo de un dictador que representa la violencia y la no democracia?. Contradicciones.

Desde luego no hay nadie perfecto ni existe la perfección, por ello por muy emotiva y maravillosa que nos pinten su vida no debemos olvidar que el ser humano es siempre susceptible al error, Allende no iba a ser menos, eso no contradice el hecho de que centrándonos en lo positivo fue un gran político que de verdad trató de servir a su pueblo hasta sus máximas consecuencias, y hasta el final, cuando respiró por última vez aquel 11 de septiembre de 1973 en el Palacio de La Moneda, el día en que Augusto Pinochet dió el golpe de estado en Chile destruyendo por completo la democracia y toda ilusión de prosperar y progresar del pueblo chileno durante los siguientes 17 años.

La dictadura fue un freno y una desgracia para Chile, como cualquier otra dictadura en cualquier otro país, sea del color ideológico que sea, solo traen destrucción y desgracia. Debemos mirar hacia atrás para no repetir los errores del pasado, y mirar al presente, ver que la democracia no es perfecta, pero es el mejor sistema conocido para el gobierno de una nación, y que simplemente necesita seguir siendo mejorada y observada, como hemos visto por ejemplo con el ejemplo de poliarquía. Y sobretodas las cosas, la democracia debe ser valorada, conservada y protegida como el bien más preciado y fundamental que un Estado de Derecho puede poseer en la actualidad.

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