¿Qué es la política?
(Resumen: Ciencia Política: Una introducción, 8ª Edición, Josep Mª Vallès)
La política, como bien dice el autor, Josep Mª Vallès, es un concepto que resulta familiar y muy utilizado, pero a la vez también es controvertido. Su significado puede ser muy variado para cada persona que lo usa, y muchas veces tiene connotaciones negativas; si se le atribuye a alguna persona el ser político o el “politizar” suele ser en tono condenatorio. También la política para algunas personas es simplemente la forma de hacer las cosas, por ejemplo, en tal empresa tienen tal política. También se atribuye a las personas que se dicen ocuparse de actividades políticas. Por otro lado la política puede estar asociada a cosas positivas como libertad, justicia, igualdad, paz, seguridad, bienestar, etc. Lo que si es cierto es que la política no suele dejar a casi nadie indiferente, puede despertar emociones muy positivas o muy negativas, y es capaz de movilizar a sectores importantes de la ciudanía.
Personalmente definiría “política” como “la forma de organizarse dentro de una comunidad de manera que se logre su máximo desarrollo y potencial, proveyendo y procurando para cada miembro a través de dicha organización, seguridad, protección ante posibles enemigos, libertad para todos, igualdad de derechos y obligaciones, mismas oportunidades, tanto para el desarrollo e integración personal como grupal, resolución de conflictos, paz, armonía y prosperidad”.
Para Vallès la política es una actividad colectiva que tiene el fin de gestionar la conflictividad social. El ser humano necesita vivir en comunidad para subsistir y desarrollarse en todas las etapas de su vida. La realidad es que dentro de cada comunidad, inevitablemente surgen conflictos entre los seres humanos, conflictos de desigualdades y diferencias sociales que tienen que ver con el control de los recursos materiales, ideas, valores, creencias religiosas o filosóficas, derechos, obligaciones, etc. Por tanto, el ser humano, ante el riesgo continuo de conflictos y la incertidumbre sobre el futuro necesita seguridad, y esa seguridad se la puede (y debe) proporcionar la política.
Todas estas diferencias generan una alta tensión social a la que la política intenta dar una respuesta colectiva y a diferencia de otros tipos de cooperaciones como la solidaridad amistosa, la fidelidad familiar o el intercambio económico, la política tiene un carácter vinculante o forzoso ya que va ajustada a reglas y pautas que todos asumen y obedecen para que el juego pueda darse y llevarlo al mejor término posible. La política por tanto tiene la capacidad de obligar, inclusive hasta con el uso de la fuerza, y eso la diferencia del resto de respuestas para esta tensión social, haciéndola mucho más eficaz y absolutamente necesaria.
Naturalmente la política no tiene la solución del conflicto, pues lo que a unos les parecerá bien a otros no, pero si puede tratar de gestionarlo lo mejor posible, intentando que se produzca una verdadera integración social y evitar justamente lo contrario, que lleva al caos y a que cada uno trate de resolver la tensión de forma independiente tomándose la justicia por su mano. Hasta los sistemas políticos autoritarios de alguna forma tratan de evitar la desintegración social, sólo que lo hacen con el uso del dominio despótico. Por tanto la política se da tanto en sistemas autoritarios como democráticos, ya que lo que la caracteriza es evitar la desintegración social, y esta visión es la que adopta Vallès en esta obra.
En definitiva, la política se podría ver como un seguro colectivo, que sin ser universal o perfecto, trata de resolver los conflictos lo mejor posible y sobretodo trata de ser un constructor de la sociedad, jamás disgregando la armonía social sino al contrario, intentando que haya cohesión social más allá de sus divisiones por creencias, intereses y recursos.
Según Vallès, la política puede considerarse como “la gestión de las desigualdades sociales”, ya que los conflictos vienen de ahí. Muchos miembros de las comunidades carecen de las mismas oportunidades que otros para acceder a los recursos necesarios para desarrollar al máximo sus capacidades, como el poder disfrutar de sus habilidades y talentos, la diferencia por roles familiares y reproductivos, por posición en la división social del trabajo productivo, por capacidad o no de influencia en la toma de decisiones en las esferas de la cultura, la economía o de las comunicaciones, el acceso a rentas o tener “status social”, pertenecer o no a ciertas identidades simbólicas de carácter étnico, nacional o religioso o hasta la ubicación geográfica donde se encuentren, rural, urbana, etc.
Todo esto produce rupturas y relaciones asimétricas, muchas diferencias tienen más que un fundamento objetivo uno que tiene que ver con el sistema de valores que la sociedad crea sobre ellas. Lo lleva a pensar que el origen de la política también se podría atribuir a “una desigual distribución de valores en una sociedad y a los intentos de corregirla” (Easton). La cuestión que comenta Vallés es ¿cuál de estas diferencias será la causante de que se desencadenen todas las demás? Hay diferentes teorías sociales que identifican unas u otras pero la verdad es que el contexto histórico puede hacerlas variar.
La política debería encargarse de regular conflictos, pero hay fronteras que en el pasado no traspasaba, y otras que se traspasaban en el pasado no se tienen en cuenta en el presente, es decir, estas fronteras se han ido alterando a lo largo de la historia y de los pueblos. Antiguamente no se consideraban parte de la política las condiciones de trabajo pues eran asunto “privado”, ni la alteración del paisaje o la explotación de recursos naturales, sin embargo actualmente esas fronteras han sido traspasadas ya por la política entrando de lleno en sus asuntos. Y sin embargo temas que entraban antes en dichas fronteras como la infidelidad matrimonial o la homosexualidad, hoy en día han pasado a ser, asunto “privado”. Hay conflictos relacionados con las diferencias humanas, y con asuntos de moralidad, y bioética que habría que meditar si conviene regularlas políticamente o no.
Para lograr la politización de una diferencia social, y que deje de considerarse dentro del ámbito privado, el autor identifica cuatro etapas ideales: a) la identificación de una distribución desigual de valores o recursos; b) toma de conciencia y expresión de la demanda por parte de los colectivos implicados; c) movilización de apoyos y acumulación de recursos (difusión de la información, dinero, organización, armas…) y búsqueda de aliados en otros grupos o actores; d) y por último el traslado del conflicto a toda la comunidad reclamando la toma de decisiones. Este tipo de politizaciones pueden hacerse a niveles “macro” como con el movimiento ecologista y el feminista, entre otros muchos, o a escalas menores o “micro” como con conflictos locales entre vecinos. Cuando por otro lado, las disputas ya no están dentro del ámbito de la politización, deben ser resultas a través de acuerdos voluntarios entre las partes afectadas y si el acuerdo no se logra, lógicamente se producirá una imposición de la parte más fuerte hacia la otra, por tanto, en temas de desigualdad la ausencia de política provocará que los más favorecidos siempre dominen la situación.
Por último Vallés hace la reflexión de si pueden vivir las sociedades sin política, llegando a la conclusión de que aunque algunas sociedades como las de los cazadores y recolectores, lograron una convivencia sin organización política compartiendo todo lo que tenían de forma igualitaria y solidaria, pudieron lograrlo debido a la simplicidad de sus organizaciones y de sus necesidades, eran grupos pequeños, y no vivían en una sociedad como la que existe hoy en día. El rol de liderazgo del jefe de tribu era más para hacer de portavoz, y servir y ayudar a la comunidad, dando ejemplo. Vallès se pregunta si es justo el llamar a estas sociedades primitivas, personalmente pienso que no, pues en muchas cosas “nos dan mil vueltas”, dicho coloquialmente.
¿Es previsible el retorno a una “sociedad sin política”?, para algunos autores si podría lograrse a través de la eliminación de las desigualdades (como las propuestas del movimiento obrero internacional de socialistas y anarquistas), lo que atenuaría bastante los conflictos y podría lograr una sociedad donde el riesgo social iría disminuyendo y la política dejara de ser necesaria. Para otros, sin embargo, entienden que no es posible una sociedad donde se eliminen las diferencias completamente, siempre surgirían nuevas y por tanto seguiría habiendo tensiones que seguirían haciendo necesario el recurso de la política.
Por último, volvemos a las definiciones de política, clasificándolas en 4 grandes corrientes: 1) La corriente de Maquiavelo, Dahl o Lasswell, donde la política es considerada como el control sobre las personas y los recursos; 2) La corriente venida de Max Weber, donde es una actividad desarrollada a través de las instituciones públicas autorizadas para ejercer la coacción sobre la comunidad; 3) Corriente de Aristóteles, Tomás de Aquino, Locke, Parsons y Easton donde la política es una actividad dirigida por valores y el equilibrio social con el fin de buscar el bien común o el interés general a través de la redistribución de valores 4) y por último la corriente de Spencer, Gumplowicz, donde la política está vinculada a la defensa de la comunidad contra amenazas exteriores, el enfoque en defensa y organización militar es total, su característica es la violencia organizada. Y este punto de vista influyó en las ideas de Schmitt sobre la política interna, las cuales están basadas en una lucha continua entre “nosotros-ellos”, “amigos- enemigos”.
Estas definiciones lógicamente también se complementan entre sí, pero tienen sus distinciones por el enfoque específico de cada una.