La Calidad Democrática en Chile

>>Análisis de la Democracia en Chile

Mapa Político de Chile
Chile actualmente está calificada por el “Index of Democracy” dentro del conjunto de las Demo- cracias con Problemas. El nivel de calidad democrática en Chile ha descendido en el ranking del puesto 30 al 35 a nivel mundial entre 2006 y 2011 (periodo de gobierno de Michelle Bachelet).
Desde el año 2010 hasta la actualidad en Chile hay un gobierno de centro-derecha, siendo el presidente de la nación Sebastián Piñera pertene- ciente a un partido independiente.

Los valores en los que la Democracia en Chile ha perdido calidad han sido básicamente en “Partici- pación Política”, un descenso del 1.11, en “Funcionamiento y Gobierno” un descenso del 0,36 y en “Libertades Civiles” un descenso del 0.30, y ha tenido lugar en el margen entre 2008 y 2010,
durante la última fase del gobierno de Michelle Bachelet. Hubo una subida importante en este mismo periodo en “Cultura Política”, en un 0.63, seguramente debido a la ne- cesidad de un cambio político en Chile que tuvo lugar en 2010, lo que posteriormente produjo un descenso al anterior 6.25 en 2011.

En el índice de Desarrollo Humano (IDH), Chile está el tercer país de América en la clasificación por continentes y tiene el puesto 44 a nivel mundial en 2011.

Sin embargo mientras el índice de Desarrollo Humano en Chile es bastante positivo el Coeficiente de Gini que mide la desigualdad fue, en el año 2011, de 0,50 cuando la media de la organización debería ser 0,31 y ocupa el puesto 115 a nivel mundial. Un 18,9 % de los chilenos es pobre, una cifra tremenda, sólo superada por Mexico e Is- rael, y lejos del 10% que tiene el conjunto de la OCDE.
En conclusión podemos ver como el Desarrollo Humano tiene cierta relación con la ca- lidad democrática, sin embargo aunque Chile esté catalogada como una democracia con problemas y no mala en sí, y el Índice de Desarrollo Humano sea de los mejores de América, Chile sigue teniendo una desigualdad económíca muy grande y unos niveles de pobreza muy altos. Por lo que podemos llegar a la conclusión de que democracia e igualdad económica y riqueza no siempre están relacionadas, aunque también es ver- dad que a Chile le falta aun para llegar a ser una Democracia de Buena Calidad.

Elaboración propia

BIBLIOGRAFÍA

>> Datos The Economist Democracy Index 2006, http://www.economist.com/ node/8908438?story_id=8908438

>> Resumen Índice Desarrollo Humano 2011, http://hdr.undp.org/en/media/HDR_2011_ES_ Summary.pdf

>> Coeficiente de Gini, http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_igualdad_de_in- greso.

>> Programa de Naciones Unidas para el desarrollo, Índices sobre desarrollo humano, http:// hdr.undp.org/es/informes/mundial/idh1998/

>> OCDE: Chile es el país de la organización con mayores desigualdades en los ingresos, http://www.elmostrador.cl/noticias/negocios/2011/04/12/ocde-chile-es-el-pais-de-la-organizacion- con-mayores-desigualdades-en-los-ingresos/)



¿Qué es la política?

(Resumen: Ciencia Política: Una introducción, 8ª Edición, Josep Mª Vallès)

La política, como bien dice el autor, Josep Mª Vallès, es un concepto que resulta familiar y muy utilizado, pero a la vez también es controvertido. Su significado puede ser muy variado para cada persona que lo usa, y muchas veces tiene connotaciones negativas; si se le atribuye a alguna persona el ser político o el “politizar” suele ser en tono condenatorio.  También la política para algunas personas es simplemente la forma de hacer las cosas, por ejemplo, en tal empresa tienen tal política. También se atribuye a las personas que se dicen ocuparse de actividades políticas. Por otro lado la política puede estar asociada a cosas positivas como libertad, justicia, igualdad, paz, seguridad, bienestar, etc. Lo que si es cierto es que la política no suele dejar a casi nadie indiferente, puede  despertar emociones muy positivas o muy negativas, y es capaz de movilizar a sectores importantes de la ciudanía.  

Personalmente definiría “política” como “la forma de organizarse dentro de una comunidad de manera que se logre su máximo desarrollo y potencial, proveyendo y procurando para cada miembro a través de dicha organización, seguridad, protección ante posibles enemigos, libertad para todos, igualdad de derechos y obligaciones, mismas oportunidades, tanto para el desarrollo e integración personal como grupal, resolución de conflictos, paz, armonía y prosperidad”.

Para Vallès la política es una actividad colectiva que tiene el fin de gestionar la conflictividad social. El ser humano necesita vivir en comunidad para subsistir y desarrollarse en todas las etapas de su vida. La realidad es que dentro de cada comunidad, inevitablemente surgen conflictos entre los seres humanos, conflictos de desigualdades y diferencias sociales que tienen que ver con el control de los recursos materiales, ideas, valores, creencias religiosas o filosóficas, derechos, obligaciones, etc. Por tanto, el ser humano, ante el riesgo continuo de conflictos y la incertidumbre sobre el futuro necesita seguridad, y esa seguridad se la puede (y debe) proporcionar la política.

Todas estas diferencias generan una alta tensión social a la que la política intenta dar una respuesta colectiva y a diferencia de otros tipos de cooperaciones como la solidaridad amistosa, la fidelidad familiar o el intercambio económico, la política tiene un carácter vinculante o forzoso ya que va ajustada a reglas y pautas que todos asumen y obedecen para que el juego pueda darse y llevarlo al mejor término posible. La política por tanto tiene la capacidad de obligar, inclusive hasta con el uso de la fuerza, y eso la diferencia del resto de respuestas para esta tensión social, haciéndola mucho más eficaz y absolutamente necesaria.

Naturalmente la política no tiene la solución del conflicto, pues lo que a unos les parecerá bien a otros no, pero si puede tratar de gestionarlo lo mejor posible, intentando que se produzca una verdadera integración social y evitar justamente lo contrario, que lleva al caos y a que cada uno trate de resolver la tensión de forma independiente tomándose la justicia por su mano. Hasta los sistemas políticos autoritarios de alguna forma tratan de evitar la desintegración social, sólo que lo hacen con el uso del dominio despótico. Por tanto la política se da tanto en sistemas autoritarios como democráticos, ya que lo que la caracteriza es evitar la desintegración social, y esta visión es la que adopta Vallès en esta obra.
En definitiva, la política se podría ver como un seguro colectivo, que sin ser universal o perfecto, trata de resolver los conflictos lo mejor posible y sobretodo trata de ser un constructor de la sociedad, jamás disgregando la armonía social sino al contrario, intentando que haya cohesión social más allá de sus divisiones por creencias, intereses y recursos.

Según Vallès, la política puede considerarse como “la gestión de las desigualdades sociales”, ya que los conflictos vienen de ahí.  Muchos miembros de las comunidades carecen de las mismas oportunidades que otros para acceder a los recursos necesarios para desarrollar al máximo sus capacidades, como el poder disfrutar de sus habilidades y talentos, la diferencia por roles familiares y reproductivos, por posición en la división social del trabajo productivo, por capacidad o no de influencia en la toma de decisiones en las esferas de la cultura, la economía o de las comunicaciones, el acceso a rentas o tener “status social”, pertenecer o no a ciertas identidades simbólicas de carácter étnico, nacional o religioso o hasta la ubicación geográfica donde se encuentren, rural, urbana, etc. 

Todo esto produce rupturas y relaciones asimétricas, muchas diferencias tienen más que un fundamento objetivo uno que tiene que ver con el sistema de valores que la sociedad crea sobre ellas. Lo lleva a pensar que el origen de la política también se podría atribuir a “una desigual distribución de valores en una sociedad y a los intentos de corregirla” (Easton). La cuestión que comenta Vallés es ¿cuál de estas diferencias será la causante de que se desencadenen todas las demás? Hay diferentes teorías sociales que identifican unas u otras pero la verdad es que el contexto histórico puede hacerlas variar.
La política debería encargarse de regular conflictos, pero hay fronteras que en el pasado no traspasaba, y otras que se traspasaban en el pasado no se tienen en cuenta en el presente, es decir, estas fronteras se han ido alterando a lo largo de la historia y de los pueblos. Antiguamente no se consideraban parte de la política las condiciones de trabajo pues eran asunto “privado”, ni la alteración del paisaje o la explotación de recursos naturales, sin embargo actualmente esas fronteras han sido traspasadas ya por la política entrando de lleno en sus asuntos. Y sin embargo temas que entraban antes en dichas fronteras como la infidelidad matrimonial o la homosexualidad, hoy en día han pasado a ser, asunto “privado”. Hay conflictos relacionados con las diferencias humanas, y con asuntos de moralidad, y bioética que habría que meditar si conviene regularlas políticamente o no.

Para lograr la politización de una diferencia social, y que deje de considerarse dentro del ámbito privado, el autor identifica cuatro etapas ideales: a) la identificación de una distribución desigual de valores o recursos; b) toma de conciencia y expresión de la demanda por parte de los colectivos implicados; c) movilización de apoyos y acumulación de recursos (difusión de la información, dinero, organización, armas…) y búsqueda de aliados en otros grupos o actores; d) y por último el traslado del conflicto a toda la comunidad reclamando la toma de decisiones. Este tipo de politizaciones pueden hacerse a niveles “macro” como con el movimiento ecologista y el feminista, entre otros muchos, o a escalas menores o “micro” como con conflictos locales entre vecinos. Cuando por otro lado, las disputas ya no están dentro del ámbito de la politización, deben ser resultas a través de acuerdos voluntarios entre las partes afectadas y si el acuerdo no se logra, lógicamente se producirá una imposición de la parte más fuerte hacia la otra, por tanto, en temas de desigualdad la ausencia de política provocará que los más favorecidos siempre dominen la situación.

Por último Vallés hace la reflexión de si pueden vivir las sociedades sin política, llegando a la conclusión de que aunque algunas sociedades como las de los cazadores y recolectores, lograron una convivencia sin organización política compartiendo todo lo que tenían de forma igualitaria y solidaria, pudieron lograrlo debido a la simplicidad de sus organizaciones y de sus necesidades, eran grupos pequeños, y no vivían en una sociedad como la que existe hoy en día. El rol de liderazgo del jefe de tribu era más para hacer de portavoz, y servir y ayudar a la comunidad, dando ejemplo. Vallès se pregunta si es justo el llamar a estas sociedades primitivas, personalmente pienso que no, pues en muchas cosas “nos dan mil vueltas”, dicho coloquialmente.

¿Es previsible el retorno a una “sociedad sin política”?, para algunos autores si podría lograrse a través de la eliminación de las desigualdades (como las propuestas del movimiento obrero internacional de socialistas y anarquistas), lo que atenuaría bastante los conflictos y podría lograr una sociedad donde el riesgo social iría disminuyendo y la política dejara de ser necesaria. Para otros, sin embargo, entienden que no es posible una sociedad donde se eliminen las diferencias completamente, siempre surgirían nuevas y por tanto seguiría habiendo tensiones que seguirían haciendo necesario el recurso de la política.

Por último, volvemos a las definiciones de política, clasificándolas en 4 grandes corrientes: 1) La corriente de Maquiavelo, Dahl o Lasswell, donde la política es considerada como el control sobre las personas y los recursos; 2) La corriente venida de Max Weber, donde es una actividad desarrollada a través de las instituciones públicas autorizadas para ejercer la coacción sobre la comunidad; 3) Corriente de Aristóteles, Tomás de Aquino, Locke, Parsons y Easton donde la política es una actividad dirigida por valores y el equilibrio social con el fin de buscar el bien común o el interés general a través de la redistribución de valores 4) y por último la corriente de Spencer, Gumplowicz, donde la política está vinculada a la defensa de la comunidad contra amenazas exteriores, el enfoque en defensa y organización militar es total, su característica es la violencia organizada. Y este punto de vista influyó en las ideas de Schmitt sobre la política interna, las cuales están basadas en una lucha continua entre “nosotros-ellos”, “amigos- enemigos”.

Estas definiciones lógicamente también se complementan entre sí, pero tienen sus distinciones por el enfoque específico de cada una.

El Proceso de Democratización: del Liberalismo al Estado de Bienestar

Aunque el sistema liberal y su Estado de Derecho fue el germen de las actuales democracias, del surgimiento de la noción de derechos humanos, y de la libertad, llevado a la práctica en su área social pudo observarse como propiciaba enormes desigualdades socioeconómicas en la población, debido a su inclinación elitista de favorecer a las clases burguesas, de dar ciertos privilegios a aquellos con mayor nivel de renta, favoreciendo el hecho de que la incrementaran más, marginando así cada vez más a las clases populares. El problema del liberalismo del s. XIX era que no había adoptado el concepto de “igualdad” aunque si el de “libertad” (fundamento esencial de su “Estado de Derecho” junto con la separación de poderes). Pero libertad para unos pocos no garantizaba el bienestar y la felicidad de los ciudadanos. Este concepto de “igualdad” fue la clave para la transformación y evolución del Estado Liberal al Estado Democrático y de la construcción de un Estado de Bienestar.

También esta tendencia de fomentar la “libertad” sin “igualdad” dentro de la visión del Estado Liberal causó graves problemas en los sistemas económicos, ya que el hecho de no existir ningún tipo de regulación de los mercados propició la enorme crisis del 29. El Estado Liberal, llamado ascencionista, abogaba por la idea de que el Estado no debe intervenir ni regular el libre funcionamiento de los mercados, ya que eso coartaba la libertad del individuo o empresario en cuanto al manejo y negocio de sus propiedades y bienes, es decir, la idea de libre mercado. Para solventar esta enorme crisis del sistema Liberal y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos el Estado pasó a convertirse en “intervencionista”, es decir, el Estado pasó a intervenir en la economía, lo que fue una de las características iniciales de las primeras formas de Estado de Bienestar, una medida que compartieron posteriormente las formas contemporáneas de Estado: El Estado Comunista, el Fascista y la Social Democracia, aunque fueran radicalmente diferentes entre sí.

El Estado de Bienestar va a ser la salida a la enorme crisis que se generó producto de las carencias y debilidades contenidas en la forma de Estado Liberal tan extendida en diversos países durante el S. XIX. Este Estado de Bienestar va a ir evolucionando conforme van desarrollándose los diferentes eventos históricos del momento desde unas fases más iniciales hasta lo que conocemos hoy y como parte esencial dentro del proceso de democratización.

Una de las formas más importantes de intervención del Estado en la economía para mejorar el bienestar de los ciudadanos fue el garantizar el “pleno empleo”, medida que en parte surgió gracias a la presión del movimiento obrero. También se determinó la necesidad de crear un potente sector público y una regulación del mercado.

Otra característica de este Estado de Bienestar en su etapa inicial (también llamada Fase de Experimentación y que comprendió entre 1870 y 1925) fue el garantizar la prestación pública de un conjunto de servicios de carácter universal como la sanidad, la educación, las pensiones y las ayudas en la vivienda. Se aseguró un nivel mínimo de ingresos en la población y seguridad social, entendidos como derechos y no como caridad pública para una minoría.

A finales del S. XIX en Alemania, Otto von Bismarck viendo la problemática social y con la idea de restar influencia política al movimiento obrero y a las organizaciones vinculadas al pensamiento marxista, ideó un sistema de seguros obligatorios para situaciones de enfermedad, accidentes laborales y jubilación que impedían y protegían a los ciudadanos, especialmente a los trabajadores industriales, es decir, la clase obrera, de caer en estados de extrema pobreza cuando se encontraran en estas situaciones de debilidad y riesgo, lo cual mejoró grandemente la calidad de vida y el bienestar ciudadano, e integró a las masas dentro del cuerpo del Estado alemán unificado.

El Sistema de Bienestar fue evolucionando y entró en lo que se denomina la fase de consolidación y que surgió a partir de la crisis del 29 y el crack hasta la Segunda Guerra Mundial. En el año 1942 en Gran Bretaña, William Henry Beveridge creó el “Primer Informe Beveridge”, que proporcionó las bases teóricas en el terreno socioeconómico para la posterior creación de lo que hoy conocemos como el Estado de Bienestar y que maduró realmente en la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este informe da un paso del modelo Bismarckiano que pertenecía a una corriente Funcionalista en cuanto a su planteamiento del Estado de Bienestar en donde se cree que el mero desarrollo económico es el que lleva a alcanzar los Estados de Bienestar, a un modelo más de corte Keynesiano con un papel importantísimo en la defensa de los derechos económicos y sociales de la ciudadanía, que hace hincapié en la intervención activa del Estado en las obras públicas y en los principios económicos de la oferta y la demanda. Este modelo se situaba dentro de la perspectiva de los teóricos del conflicto y estaba basado en los movimientos obreros y sus reivindicaciones, que sin los cuales el Estado de Bienestar como hoy lo conocemos no se podía haber creado. En esta etapa surgió el llamado “New Deal” en EEUU y posteriormente, en la segunda mitad de los años 30 en la socialdemocracia Sueca se creó un modelo al que llamaron “El Compromiso Histórico” que estaba fundamentado en la cooperación entre capital y trabajo. Fue un modelo algo distinto al Estadounidense porque se basa en la cooperación entre el sector público y el privado, entre los sindicatos y la empresa privada, firmando acuerdos entre ellos, ya que se creía que esta cooperación garantizaría el pleno empleo, también se buscaron condiciones económicas más positivas dentro de la industria privada con la finalidad de generar crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Gracias al modelo sueco de la socialdemocracia, hoy en día Suecia es el país de Europa con mejor calidad de vida gracias a su excelente Estado de Bienestar, y al gasto público que se invierte para asegurarlo.

Finalmente después de la Segunda Guerra Mundial y hasta la década de los años ochenta, aparecerá una última etapa en esta evolución del Estado de Bienestar llamada Fase de Expansión donde se va a formar lo que es el gran modelo a seguir como un referente para el conjunto del planeta, especialmente en Occidente (Europa y en EEUU), aunque otros países como Australia y Japón trataban de alcanzarlo. En esta última etapa se establecerá un vínculo muy cerrado entre el gasto social y la expansión económica, como enseñan las políticas macroeconómicas Keynesianas, donde a mayor gasto social se atribuye mayor expansión económica. Pero en 1973 surge una nueva crisis del Estado de Bienestar que no hemos superado todavía en la actualidad y desde entonces hasta hoy se está cuestionando este modelo Keynesiano y se está empezando a deslegitimar.

Hoy en día, S. XXI, nos encontramos a nivel mundial dentro de esta gran crisis económica que afecta enormemente al Estado de Bienestar y no se han encontrado todavía respuestas claras para poder resolverlo.

Según Vicenç Navarro en su conferencia “Gasto Público y Políticas Sociales en España. ¿Qué papel juegan en la situación actual?”: España es el país europeo con más baja calidad en su Estado de Bienestar, es decir con más baja calidad de vida.

Navarro entiende el Estado de Bienestar como aquellas intervenciones del Estado (sean de nivel central, autonómico o local) que tienen en tanto el configurar la calidad de vida de la ciudadanía. Estas intervenciones pueden ser transferencias sociales (de un grupo a otro), como las pensiones que son uno de los mayores programas anti-pobreza de España y de mayor importancia para la calidad de vida de los ancianos, ya que sin las pensiones el 64% de los ancianos españoles serían pobres. Otra intervención serían los servicios públicos (sanidad, educación, ayudas a familias, servicios sociales, vivienda social, etc.) También están las intervenciones del Estado que garantizan la protección del ciudadano como trabajador, la creación de empleo y la corrección de las desigualdades sociales.

En España el gasto público en las políticas socioeconómicas para fomentar el Estado de Bienestar es muy bajo en comparación con otros países Europeos, especialmente con Suecia, y esto es un grave problema para los ciudadanos españoles. España está en una situación de déficit social: Hay una diferencia de clases acuciada. La sanidad pública, la educación, etc. Según Navarro, necesitan ser mejoradas, ampliando las horas lectivas en la educación por ejemplo, y mejorando el sistema sanitario público de modo que se cree una sanidad interclasista que tenga la calidad de la pública y el confort de la privada, ya que son las clases populares las que más sufren las deficiencias de la sanidad pública. Frente a estas propuestas el sistema liberal propone la privatización como forma de mejorar los servicios.

Según Navarro el elemento menos desarrollado en el Estado de Bienestar español es el que sirve a las familias. Él compara el Estado de Bienestar como una silla con 4 patas en la que nos podemos sentar y descansar. Pero en España nos falta el “Cuarto Pilar” de este Estado de Bienestar que son las ayudas a las familias, y esto se traduce directamente en la mujer. La mujer en España tiene poco poder, no puede conciliar su vida laboral con su vida familiar, tiene que cubrir las ayudas de las que el Estado de Bienestar en España carece por no querer invertir en ellas: Atender a los niños, cuidar de los ancianos, de los hijos que no se emancipan... La falta de ayudas económicas para escuelas de infancia de 0-10 años que permitan a la mujer conciliar su vida familiar con su vida laboral, la carencia de los servicios domiciliarios (que se han mejorado a partir de la ley de dependencia pero que aun no se desarrollan completamente porque faltan fondos), todos estos factores tienen graves consecuencias: Consecuencias humanas, ya que la mujer española posee tres veces más posibilidad de contraer enfermedades que el promedio de la población española por el gran estrés que sufre ante la carga que tiene que soportar de cuidar de las necesidades de la familia. También se producen consecuencias sociales, España es uno de los países con más baja fertilidad de Europa, por no poder permitirse fácilmente el tener hijos, aunque se desee. Y también consecuencias económicas, ya que si la tasa de participación de mujeres en el mercado de trabajo fuera la misma que en Suecia, tendríamos 3 millones más de trabajadores en España, creando riqueza, pagando impuestos, cotizando en la Seguridad Social, etc.

En España en lugar de invertir en el cuarto pilar del Estado de Bienestar, se invierte más dinero en infraestructuras de comunicaciones, y transporte. Por ejemplo pienso en la creación de aeropuertos en ciudades como Ciudad Real donde no sólo no es necesario sino que produce más gasto que ganancia, y hace pensar que en este país nos importa más parecer y aparentar mucha grandeza que cuidar de sus ciudadanos y sus necesidades, o como decía Navarro, España ha valorado como más importante construir la infraestructura del AVE para que se ahorren dos horas de viaje de un trayecto en tren que mejorar la calidad de vida de las familias, lo cual, es una mejor inversión (sin quitarle importancia a las otras) ya que aumentaría considerablemente la riqueza, mejoraría la calidad de vida de las mujeres, de las familias y por tanto de las personas, y esto después de todo es en lo que consiste la idea de Estado de Bienestar, en ofrecer una buena calidad de vida a las personas.

Navarro establece dos causas del escaso desarrollo en el Estado de Bienestar español: Una fue la dictadura franquista, y la otra, la integración de España en la Eurozona en 1993, año en el que en España hay un cambio político debido a una coalición del PSOE con CIU, cuyo costo fue cubierto sacrificando el gasto público para las medidas sociales, a costa del Estado de Bienestar, reduciendo las políticas sociales, en lugar de costearlo por otros medios como por ejemplo el aumento de los impuestos. España que había conseguido reducir el déficit social al entrar en la democracia, vuelve a sacrificar el gasto público social.

Como solución Navarro promueve el crecimiento de la economía a través del aumento del gasto público y del déficit (políticas macroeconómicas Keynesianas) frente a las alternativas liberales y aumentar los impuestos de rentas superiores y estimular la economía a través de inversiones como forma para solucionar este problema social, haciendo referencia al modelo Estadounidense actual, pero siempre mirando también al ideal modelo sueco.

Como conclusión pienso que el Estado de Bienestar debería ser una prioridad dentro de un Estado de derecho y democrático. Es más importante asegurar unas condiciones de salud, de educación, de seguridad, de bienestar en las que las personas puedan vivir tranquilas, seguras, sanas, tener acceso a empleo, a vivienda, etc. En general vivir sin demasiados problemas ni dificultades. Pero como decía V. Navarro, en España se gasta mucho en infraestructuras menos necesarias en comparación, y también, creo yo, en proyectos que sólo favorecen a unas pocas minorías que se han ido apropiando de las ayudas y apoyos sociales que se le deberían dar por ejemplo a las familias que son mayoría, ya que son las que traen el crecimiento económico y donde crecen y se desarrollan las personas. Creo que hemos invertido en el bienestar pero de unos pocos, sectores que está “más de moda” ayudar y que no generan riqueza ni producen beneficios importantes a la sociedad en general, en lugar de donde realmente hace falta. Primero hay que empezar por lo importante y luego seguir con lo demás, pero no al contrario. Vamos que construir la casa por el tejado, no suele funcionar, y ponerle muchos adornos cuando no tiene ladrillos ni cimientos, tampoco. Creo que aquí está la verdadera crisis, ya que hay demasiados intereses creados que desvían al Estado de su cometido principal.

Social Democracia

Democracia significa gobierno del pueblo. Es cuando el pueblo libremente, sin violencia, sin presión ejerce su derecho a elegir quien le va a gobernar y bajo que leyes y esto se realizará principalmente por medio del voto personal en elecciones legislativas y/o según el caso, también presidenciales. El voto es el procedimiento que usa la democracia, y cuando las personas describen el derecho a voto como democracia se están refiriendo a su sentido procedimental.

La democracia dentro de todas su posibles imperfecciones, ha demostrado ser y lo sigue haciendo, la mejor forma o el mejor sistema político que puede tener un Estado. Garantiza la libertad a un nivel mucho más razonable de cómo la garantizaba el liberalismo, en el sentido de que proporciona una libertad que tiene en cuenta la libertad del otro, aquí no hay élites con más derechos y privilegios, aquí el pueblo elige, y todos son iguales ante la ley, es un sentido de libertad unido al sentido de igualdad, donde la libertad está definitivamente cohesionada a la idea de igualdad, igualdad de derechos, igualdad de obligaciones. De hecho, la palabra “democracia” es sinónimo de “libertad” en el discurso político. Estos valores de libertad, igualdad, la participación del pueblo y las garantías de derecho a minorías forman la estructura de la democracia. Cuando no encontramos o no existe dentro de un Estado esta forma estructural que conlleva estas cualidades básicas y fundamentales entre los seres humanos, entonces la llamada “democracia” no es democracia. Y nótese que digo “seres humanos” y no digo ciudadanos pues ya en la antigua Grecia, cuna de la primera forma de democracia existían estas libertades, obligaciones y derechos, pero no todos los seres humanos eran considerados como ciudadanos, pues las mujeres, los niños y los esclavos estaban excluidos. En la democracia moderna esto no es así, todos los seres humanos son ciudadanos y pueden participar de este gobierno del pueblo, sólo los niños (aunque sí son ciudadanos con todos sus derechos) están excluidos del derecho al voto hasta que alcancen la madurez establecida según la ley de cada Estado. Y esto es así porque en esta democracia moderna ya la concepción de derechos humanos y de bienestar social son parte de su identidad, pues se fue añadiendo a través de los acontecimientos históricos, económicos y sociopolíticos en este proceso de democratización de las formas de Estado, y esta evolución ha ido dando vida y cuerpo a la democracia que conocemos desde el siglo XX hasta hoy.

"Nosotros vamos a hacer una democracia auténtica porque va a participar el pueblo, y no una minoría como hasta ahora", proclamaba Salvador Allende, médico y político socialista chileno, y que llegó a ser, según dicen, el primer presidente marxista en Occidente que accedió al poder a través de elecciones generales en un Estado de Derecho, aunque quizás, más bien fue el primer presidente socialista y demócrata de la República de Chile en 1970.

Allende logró algo insólito, el defendía algunos de los valores socialistas: el estado de bienestar, los derechos del pueblo, los derechos de las minorías, etc, valores que en realidad coinciden más con los valores democráticos. El pensaba que una democracia tenía que desembocar de forma completamente natural en un “Estado Socialista”, ya que el pueblo iba a elegir lo mejor para todos, lo que nos tendríamos que preguntar es ¿qué era realmente para Allende un Estado Socialista? Y si realmente era lo mismo para él que para los que defendían el socialismo puro, como Fidel Castro, el Ché Guevara y muchos otros marxistas, pues los únicos valores que Allende tomó realmente de la doctrina socialista fueron la preocupación por los trabajadores, por los pobres y la idea de igualdad, valores completamente democráticos que mostraban claramente el pensamiento libertario de Allende. Creo que en aquella época había pocas personas como Allende, pocos que hubieran sido realmente pioneros en tomar lo bueno de un sistema político como el socialismo, y desechar lo malo, demostrando que sólo a través de una “revolución” pacífica y democrática se puede llegar a un verdadero Estado de Bienestar, a un “Estado Socialista” libre, desechando completamente los conceptos de dictadura y de lucha armada.

Las ideas de Allende no tenían nada que ver con el puro pensamiento marxista y su derivado bolchevique que proclamaba la 2ª Internacional en el que dogmáticamente sólo a través de una revolución violenta y del establecimiento de una dictadura del proletariado se podía llegar a un verdadero Estado Socialista. Allende, como hemos dicho, tenía un pensamiento radicalmente opuesto, frente a la dictadura, la libertad, frente a la lucha armada, la paz, el diálogo. Él era democrático, pacifista y antiviolento, por tanto no se le puede concebir como socialista marxista, fue alguien especial, que fomentó un movimiento obrero pacífico y necesario en el Chile de aquella época, un visionario que fue capaz de poner en práctica su visión, y creo que si hubiera nacido en el siglo XXI, probablemente no habría tomado el modelo marxista para guiarse porque su visión se parece más a la demócrata republicana liberal de la revolución francesa que defendía la libertad, la igualdad y la fraternidad, que a cualquier forma de dictadura, absolutismo o violencia. Aunque fuera muy socialista y defienda los derechos de los proletarios, podía más en Allende la paz y la libertad que cualquier otra cosa.

Otra característica fundamental de la democracia heredada del liberalismo es que el poder del Estado está limitado por la Constitución y está dividido entre tres entes autónomos (la división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial) que se vigilan entre sí; esta división del tripartito es fundamental en la democracia, y también el hecho de que cada poder sea autónomo garantiza esos valores de la estructura democrática, que el ser humano pueda ser verdaderamente libre.

Hay básicamente dos tipos de democracia, la directa y la representativa. La democracia directa es la democracia asamblearia, en la que el pueblo habla y participa directamente en la toma de decisiones, todo el que lo desee puede opinar y proponer diferentes leyes o su derogación. En la actualidad está prácticamente en desuso, fue la forma que experimentaron en Atenas y otras ciudades griegas durante la época clásica, pero en la práctica parece ser un sistema difícil de conjugar en Estados formados por tantos habitantes, aun así, por ejemplo en Suiza sigue existiendo aunque no en una forma pura, podríamos decir que es mixta, está compuesta por una asamblea de ciudadanos que intervienen de forma directa en las decisiones legales del Estado a través de diferentes sistemas pero también tienen una parte que funciona de forma representativa.

La democracia representativa sin embargo es la que más auge tiene en los Estados de la actualidad. En este tipo de democracia el pueblo delega la soberanía en autoridades legítimas de forma periódica a través de elecciones libres. Estas autoridades suelen estar organizadas en partidos políticos y deben actuar en representación de los intereses de la ciudadanía que los ha elegido.

Esta democracia representativa puede estar bajo la forma de Monarquía Parlamentaria o de República, ambas son democracias, aunque quizás sea más democracia la que vive dentro de la República, ya que en la Monarquía sigue existiendo el factor de alcanzar el poder por “derecho de sangre” o “divino”, pues los monarcas legitiman su posición por herencia de sangre y esta herencia nada tiene que ver con la elección libre de un pueblo, por tanto el convivir monarquía con democracia aunque sea perfectamente posible (ya que la monarquía cumple papeles más bien simbólicos) y lo vivamos actualmente en diferentes países como España e Inglaterra, no significa que sea del todo justo y que se esté verdaderamente expresando una verdadera democracia, pues el monarca aunque no es el que dirige el Gobierno si es el Jefe de Estado, y aunque sus funciones sean en la inmensa mayoría de los casos como hemos dicho, simbólicas, no deja de ser un concepto completamente contradictorio respecto a la idea de democracia, los monarcas no son elegidos por el pueblo y en una democracia no se comprende que el Jefe de Estado consolide su poder por derecho de sangre o dinástico y no por la elección libre de los ciudadanos en una votación.

El concepto de democracia como gobierno del pueblo va a desembocar en una nueva noción de democracia más actualizada, la “Poliarquía”, el gobierno de muchos que según Robert A. Dahl debe cumplir una serie de requisitos como que se creen mecanismos para los que los ciudadanos tanto de forma individual como colectiva puedan formular, ejerciendo su derecho de libre expresión, sus preferencias y los partidos políticos garanticen que van a ser tenidas en cuenta de forma no discriminatoria y pluralista en cuanto a su contenido u origen. Por tanto el Estado debe asegurar la libertad de asociación y organización, la libertad de pensamiento y expresión, el derecho del sufragio pasivo y activo, el derecho a competir por el apoyo electoral, fuentes alternativas de información accesibles a todos (y no los monopolios informativos que muchas veces van en contra de los usos democráticos dando ventaja al gobierno de turno y manipulando los contenidos en contra de los partidos de la oposición, sino medios de comunicación libres y plurales), también la poliarquía debe garantizar que haya elecciones libres y justas que aseguren mandatos limitados y por último garantizar que existan las instituciones democráticas que controlen y hagan defender las decisiones de los gobiernos para que no vayan en contra de lo acordado con los ciudadanos en los programas electorales por ejemplo, o en contra de la voluntad general de la ciudadanía.

La poliarquía es un concepto que recoge de la poco realista democracia asamblearia la existencia de un elevado debate público pero a la vez la realización y concreción de las tesis y planteamientos democráticos respectivamente.

La democracia en Chile estaba integrada en una República con su estructura parlamentaria en la que diferentes partidos representaban al pueblo bajo las diferentes opciones políticas o ideológicas.


El Frente Popular, partido político en el que Allende militó durante muchos años, aunque presidido por la burguesía, era reformista y no revolucionario. Tenían como lema: “Pan, techo y trabajo”, luchaban por una mayor igualdad social y querían fortalecer el estado moderno. La campaña electoral de Allende duró veinte años, se recorrió todo Chile ganándose al pueblo, casa por casa, cerro tras cerro, conversando con la gente, escuchándoles, haciendo amigos por todos lados. Así pudo ser un verdadero representante del pueblo pues conocía bien sus necesidades.


Allende alcanzó la presidencia el 4 de septiembre de 1970 gracias a una coalición formada por marxistas, socialdemócratas y democristianos. Aunque no con mayoría absoluta. Más tarde también ganaría las elecciones municipales. Supo crear un movimiento de masas y demostró a la izquierda durante 43 años, que se podía ganar pacíficamente, dando una lección a muchos. Nunca habrá una política mejor que el servicio al interés común y entrega de una persona en aras de la comunidad, y esto, él lo hizo rompiendo el estilo político habitual.

"Con la base de un Gobierno recto, moral, sin privilegios y granjerias para unas minorias, el pueblo va a responder, ese es el gran aval que tengo yo, la entereza, patriotismo y la moral del pueblo chileno"- S. Allende. Todo el pueblo participó en esta democracia y en este propósito de lograr el Estado Socialista que visualizaba Allende, los obreros, los campesinos, los técnicos, los intelectuales. Y como decía Allende en el documental se produjo sin haber “un sólo vidrio roto; no hubo un adversario nuestro que pudiera decir que le ofendimos”.

Algo que personalmente pienso que ensucia la imagen de Salvador Allende y que es una contradicción a toda su doctrina pacífica y democrática fue su amistad y los lazos de lealtad que mantuvo con representantes del marxismo de la época. El hecho de haber sentido admiración por revolucionarios violentos como Fidel Castro, El Ché Guevara y Miguel Hernández y de considerarlos amigos no se puede explicar ni entender, me pregunto ¿Cómo armonizaba esto con su pacifismo?, ¿Cómo podía el hacer la vista gorda ante los abusos de la revolución violenta que estaban provocando estas personas en sus respectivos países?. Es contradictorio que mientras intentaba establecer un Estado Socialista pacífico en la república Chilena, contribuyera económicamente y amistosamente a la lucha armada en otros países de latinoamérica donde se trataba de imponer el Estado Socialista de forma violenta y revolucionaria, con el deseo de establecer la dictadura del proletariado como en el penoso caso de la Isla de Cuba, donde todavía hoy vive sin libertad y sin democracia el pueblo cubano, bajo una dictadura absurda, dejando tras de sus pasos miles de muertes y torturas. No se comprende salvo por el hecho de que aunque Allende no se sentía vinculado en absoluto al marxismo de Moscú si se sabe que recibió apoyo económico de Rusia y de otros comunistas de latinoamérica para establecer su sistema socialista pacífico en Chile. Me pregunto yo ¿Será que les debía ese pago?. El documental sobre Allende dice que estos lazos de lealtad “no enturbiaron sus motivaciones”, pero aunque quieran elevarle al podium de santo, pienso que esas amistades si mancharon su integridad total al verse involucrado en luchas armadas aunque fueran en otros paises, y al tener amistad con un dictador como Fidel Castro, ¿Pues no es un amigo de un dictador consciente de sus abusos y consentidor a fin de cuentas de ellos? Y si eres primeramente amigo y defensor de la paz y de la democracia, ¿Cómo puedes ser amigo de un dictador que representa la violencia y la no democracia?. Contradicciones.

Desde luego no hay nadie perfecto ni existe la perfección, por ello por muy emotiva y maravillosa que nos pinten su vida no debemos olvidar que el ser humano es siempre susceptible al error, Allende no iba a ser menos, eso no contradice el hecho de que centrándonos en lo positivo fue un gran político que de verdad trató de servir a su pueblo hasta sus máximas consecuencias, y hasta el final, cuando respiró por última vez aquel 11 de septiembre de 1973 en el Palacio de La Moneda, el día en que Augusto Pinochet dió el golpe de estado en Chile destruyendo por completo la democracia y toda ilusión de prosperar y progresar del pueblo chileno durante los siguientes 17 años.

La dictadura fue un freno y una desgracia para Chile, como cualquier otra dictadura en cualquier otro país, sea del color ideológico que sea, solo traen destrucción y desgracia. Debemos mirar hacia atrás para no repetir los errores del pasado, y mirar al presente, ver que la democracia no es perfecta, pero es el mejor sistema conocido para el gobierno de una nación, y que simplemente necesita seguir siendo mejorada y observada, como hemos visto por ejemplo con el ejemplo de poliarquía. Y sobretodas las cosas, la democracia debe ser valorada, conservada y protegida como el bien más preciado y fundamental que un Estado de Derecho puede poseer en la actualidad.

El Surgimiento del Estado Liberal en España

Los siglos XVIII y sobretodo el XIX fueron de grandes transformaciones políticas en toda Europa. Los regímenes monárquicos absolutistas empezaron a decaer principalmente por la aparición de nuevas formas de concebir la organización política de las naciones, como lo fue el Sistema Liberal, heredado de la Ilustración.


John Locke es considerado como el padre del liberalismo, tanto en el ámbito económico como en el político. Su pensamiento está asociado al optimismo antropológico; Locke mantenía que todos los hombres nacen buenos, libres e iguales y viven en un estado de completa libertad para disponer de sus actos y propiedades; en su estado de “naturaleza” (como el lo llamó) que surge de la razón, el hombre no es un ser agresivo sino de paz, de buena voluntad, de asistencia mutua y conservación. Por ello el hombre es titular de unos derechos naturales que exigen respeto y protección como la propiedad, la vida, la libertad, la felicidad, etc.


Por tanto para Locke la función del Estado debe ser principalmente salvaguardar estos derechos, así como las libertades individuales de los ciudadanos. Este estado debe surgir de un pacto o contrato entre los individuos y sostiene que la soberanía debe emanar del pueblo, al contrario que en el Antiguo Régimen impregnado de absolutismo monárquico y contrario por tanto al pensamiento de Hobbes marcado por el pesimismo antropológico que veía como solución a la tendencia natural al mal del hombre la creación de un Estado Soberano por medio de la razón y del consenso de los hombres que representara al conjunto de estos centralizado el poder en ese Estado, lo que él llamó El “Leviatán”, el Estado como un dios terrenal, “(...)El dios mortal al que debemos, bajo el Dios inmortal, nuestra paz y nuestra defensa” ("Leviatán" - Hobbes) , que podía ser representado por un hombre o un grupo de hombres, y que ejercería el poder de una forma coercitiva, muy al estilo maquiavélico para así garantizar la seguridad y la paz de los hombres que por sí solos no son capaces de lograr sino que tienen a destruirse en una “guerra de todos contra todos” mientras que no tengan un “dios” que les controle, es una forma paternalista de concebir el Estado, ya que da por supuesto que sus súbditos, que ya no son ciudadanos, no son verdaderamente libres sino que están sometidos al poder y protección del gran padre Estado que piensa y decide todas las cosas por ellos, frente al modelo liberal del siglo XIX o el democrático que fue surgiendo posteriormente donde cada hombre es libre de decidir en todas las cosas que le competen a su individualidad y en cuanto a la vida social libre de participar en la vida pública y política de su nación.


Para Locke el Estado también debe tener la función de decidir en controversias entre individuos, ya que dentro de una sociedad el desacuerdo y los conflictos son inevitables puesto que se dan diversidad de opiniones e intereses entre los hombres, por tanto debe buscarse una situación de tolerancia y respeto a la pluralidad. El gobierno debe estar constituido por un Rey y un Parlamento, y en dicho Parlamento es donde debe expresarse la Soberanía Popular a través de la creación de leyes a las que se debe someter tanto el rey como el pueblo. Por tanto la autoridad del Estado debe sostenerse en los principios de esta Soberanía Popular y de legalidad. El poder en ningún momento debe ser absoluto y debe respetar los derechos humanos naturales. Una de las formas de evitar esta centralización del poder es a través de la división de poderes, que anticipándose a Montesquieu, Locke separa en Poder Legislativo y Poder Ejecutivo, y posteriormente también en Poder Judicial; esta es una característica que se convertiría en uno de los fundamentos del futuro sistema político liberal.


Entre estas dos visiones del Estado: el Estado de Derecho que va a defender el liberalismo, frente al Estado Absoluto, transcurren primero en Gran Bretaña ya en el Siglo XVII, posteriormente en Francia en el S. XVIII, a principios de la Revolución Francesa donde surgió el imperio de la ley y el reconocimiento de los derechos fundamentales del ser humano, y en España un siglo después a partir de la Guerra de la Independencia en 1808, de donde se formaron las primeras Cortes en las que participaron diferentes grupos: los absolutistas que defendían el regreso a la monarquía, los ilustrados que defendían las reformas pero sin un carácter revolucionario y luego los liberales que defendían la adopción de reformas inspirados en la Revolución Francesa. En las Cortes de Cádiz (donde se acuñó el término “Liberal”) se creó un cuerpo legislativo de carácter Liberal con la idea de que se produjera en España ese paso definitivo del Estado Absoluto al Estado de Derecho, y producto de esta labor fue la Constitución llamada “La Pepa” en 1812.


Como vemos en gran parte de la Europa de aquella época esta visión absolutista está siendo fuertemente atacada por la nueva visión positivista Liberal heredada de Locke, de la Ilustración, en el contexto histórico del humanismo, el racionalismo y del insnaturalismo.


El liberalismo se va a formar en torno a cuatro grandes ideas fundamentales, una es la división de poderes que ya hemos mencionado antes y de donde emanará la democracia posteriormente.


El segundo punto es el sometimiento de los poderes públicos a la ley para romper con la arbitrariedad de los monarcas y garantizar que los hombres puedan llegar libremente a ese estado de felicidad, punto que hemos también encontrado en el pensamiento de Locke.


La tercera es la formación de un gobierno representativo y la aparición de derechos electorales: el sufragio en el sistema liberal fundamentalmente va a ser censitario, de forma que sólo una élite va a poder acceder al derecho al voto, en base a su nivel económico e intelectual, esta tendencia a favorecer a la élite intelectual y comerciante, es decir, a la clase burguesa, es uno de los lados oscuros de la doctrina liberal, en cuanto a su aplicación social y va a ser lo que va a diferenciar el liberalismo de la democracia, en cuanto a que los defensores de la democracia van a luchar porque se establezca una verdadera igualdad, y un sufragio universal, mientras que el liberalismo se centra más en la idea de libertad, sino el concepto de igualdad más subjetivo para ellos y por tanto necesariamente reformable. Pero hay que entender que este Sistema Liberal fue más positivo que negativo al principio, ya que bajo la perspectiva de una sociedad que ha vivido años bajo regímenes absolutistas, las reformas liberales suponían una libertad que hacía un tiempo las personas ni siquiera soñaban.


Y el cuarto y último punto que define el liberalismo es el derecho moral a la revolución como resistencia ante la tiranía (pensamiento que también defendía Locke), y como muy bien se vio materializado en la Revolución Francesa y en la Guerra Carlista de España, en torno al año 1833, por causa de unas reformas políticas introducidas por Fernando VII que no gustaron a los absolutistas porque fueron medidas liberalizadoras (Estableció un Consejo de Ministros, con seis ministerios, aunque como mero órgano de consulta del Rey, se creó la Bolsa, se aprobó el código de comercio y se fijó un presupuesto anual). Todo esto desembocó en esta guerra en la que se enfrentaban los llamados “Carlistas”, realistas exaltados defensores de la monarquía tradicional, absoluta, respaldada por el Infante Don Carlos V y por el clero tradicional de la Iglesia Católica, y apoyada por los campesinos de Cataluña, Aragón, Navarra y las provincias vascongadas, frente al bando de la idea de la España Liberal, heredera de las Cortes de Cádiz y de la Ilustración, que defiende el Estado de Derecho, la Soberanía del Pueblo, la Constitución y en general los valores liberales, y que contaba con el apoyo del aparato de Estado, de Cristina, Reina Regente (que siguiendo los propósitos de Fernando VII buscaba la ascensión al trono de su hija Isabel II cuando llegara a la mayoría de edad e impedir el acceso al trono del Infante Carlos, hermano de Fernando) y del ejército regular, también de la burguesía y la nobleza.


La Reina Cristiana durante estos años se propuso hacer efectiva la transición del absolutismo al liberalismo y después de siete años de guerra y de muchas luchas por fin se estableció un sistema liberal en España. Para ello se aplicarán medidas como la desamortización de los bienes y tierras del clero, con el propósito de venderlas en las subastas públicas y recaudar dinero para la lucha de la causa liberal. La liberalización del suelo es fundamental para el proyecto liberal, ya que la idea de propiedad es el motor de la sociedad y el sustento de la riqueza de la nación.


Isabel II es proclamada Reina de España con 13 años y se consolida por fin el poder Liberal en España. Se amplía la carta magna en 1845. Se produce un crecimiento económico gracias a la inauguración del ferrocarril. Se establece la educación primaria obligatoria (aunque este objetivo no se logra debido a la falta de recursos económicos de los ayuntamientos y de las familias). La burguesía se convierte en la nueva aristocracia, la nobleza ha perdido sus viejos derechos medievales pero conserva sus propiedades e incluso ha logrado ampliarlas gracias a las subastas de la desamortización, en el campo surge un nuevo grupo de terratenientes que forman una potente burguesía agraria gracias a la compra de terrenos por la desamortización, en las ciudades surgen la burguesía de los negocios, y en general todos estos grupos simpatizan con los liberales, lo que nos muestra claramente esta nueva élite que se ha creado como consecuencia del sistema político Liberal y que discrimina en diversas formas a los que no forman parte de ella.


En conclusión, el sistema liberal trajo grandes ventajas a las sociedades, aunque también tenía sus puntos débiles y finalmente se convertiría en el germen de las actuales democracias y donde se trataría de garantizar finalmente el cumplimiento de los derechos humanos para lograr el Estado de Bienestar de la sociedad civil.