También esta tendencia de fomentar la “libertad” sin “igualdad” dentro de la visión del Estado Liberal causó graves problemas en los sistemas económicos, ya que el hecho de no existir ningún tipo de regulación de los mercados propició la enorme crisis del 29. El Estado Liberal, llamado ascencionista, abogaba por la idea de que el Estado no debe intervenir ni regular el libre funcionamiento de los mercados, ya que eso coartaba la libertad del individuo o empresario en cuanto al manejo y negocio de sus propiedades y bienes, es decir, la idea de libre mercado. Para solventar esta enorme crisis del sistema Liberal y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos el Estado pasó a convertirse en “intervencionista”, es decir, el Estado pasó a intervenir en la economía, lo que fue una de las características iniciales de las primeras formas de Estado de Bienestar, una medida que compartieron posteriormente las formas contemporáneas de Estado: El Estado Comunista, el Fascista y la Social Democracia, aunque fueran radicalmente diferentes entre sí.
El Estado de Bienestar va a ser la salida a la enorme crisis que se generó producto de las carencias y debilidades contenidas en la forma de Estado Liberal tan extendida en diversos países durante el S. XIX. Este Estado de Bienestar va a ir evolucionando conforme van desarrollándose los diferentes eventos históricos del momento desde unas fases más iniciales hasta lo que conocemos hoy y como parte esencial dentro del proceso de democratización.
Una de las formas más importantes de intervención del Estado en la economía para mejorar el bienestar de los ciudadanos fue el garantizar el “pleno empleo”, medida que en parte surgió gracias a la presión del movimiento obrero. También se determinó la necesidad de crear un potente sector público y una regulación del mercado.
Otra característica de este Estado de Bienestar en su etapa inicial (también llamada Fase de Experimentación y que comprendió entre 1870 y 1925) fue el garantizar la prestación pública de un conjunto de servicios de carácter universal como la sanidad, la educación, las pensiones y las ayudas en la vivienda. Se aseguró un nivel mínimo de ingresos en la población y seguridad social, entendidos como derechos y no como caridad pública para una minoría.
A finales del S. XIX en Alemania, Otto von Bismarck viendo la problemática social y con la idea de restar influencia política al movimiento obrero y a las organizaciones vinculadas al pensamiento marxista, ideó un sistema de seguros obligatorios para situaciones de enfermedad, accidentes laborales y jubilación que impedían y protegían a los ciudadanos, especialmente a los trabajadores industriales, es decir, la clase obrera, de caer en estados de extrema pobreza cuando se encontraran en estas situaciones de debilidad y riesgo, lo cual mejoró grandemente la calidad de vida y el bienestar ciudadano, e integró a las masas dentro del cuerpo del Estado alemán unificado.
El Sistema de Bienestar fue evolucionando y entró en lo que se denomina la fase de consolidación y que surgió a partir de la crisis del 29 y el crack hasta la Segunda Guerra Mundial. En el año 1942 en Gran Bretaña, William Henry Beveridge creó el “Primer Informe Beveridge”, que proporcionó las bases teóricas en el terreno socioeconómico para la posterior creación de lo que hoy conocemos como el Estado de Bienestar y que maduró realmente en la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este informe da un paso del modelo Bismarckiano que pertenecía a una corriente Funcionalista en cuanto a su planteamiento del Estado de Bienestar en donde se cree que el mero desarrollo económico es el que lleva a alcanzar los Estados de Bienestar, a un modelo más de corte Keynesiano con un papel importantísimo en la defensa de los derechos económicos y sociales de la ciudadanía, que hace hincapié en la intervención activa del Estado en las obras públicas y en los principios económicos de la oferta y la demanda. Este modelo se situaba dentro de la perspectiva de los teóricos del conflicto y estaba basado en los movimientos obreros y sus reivindicaciones, que sin los cuales el Estado de Bienestar como hoy lo conocemos no se podía haber creado. En esta etapa surgió el llamado “New Deal” en EEUU y posteriormente, en la segunda mitad de los años 30 en la socialdemocracia Sueca se creó un modelo al que llamaron “El Compromiso Histórico” que estaba fundamentado en la cooperación entre capital y trabajo. Fue un modelo algo distinto al Estadounidense porque se basa en la cooperación entre el sector público y el privado, entre los sindicatos y la empresa privada, firmando acuerdos entre ellos, ya que se creía que esta cooperación garantizaría el pleno empleo, también se buscaron condiciones económicas más positivas dentro de la industria privada con la finalidad de generar crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Gracias al modelo sueco de la socialdemocracia, hoy en día Suecia es el país de Europa con mejor calidad de vida gracias a su excelente Estado de Bienestar, y al gasto público que se invierte para asegurarlo.
Finalmente después de la Segunda Guerra Mundial y hasta la década de los años ochenta, aparecerá una última etapa en esta evolución del Estado de Bienestar llamada Fase de Expansión donde se va a formar lo que es el gran modelo a seguir como un referente para el conjunto del planeta, especialmente en Occidente (Europa y en EEUU), aunque otros países como Australia y Japón trataban de alcanzarlo. En esta última etapa se establecerá un vínculo muy cerrado entre el gasto social y la expansión económica, como enseñan las políticas macroeconómicas Keynesianas, donde a mayor gasto social se atribuye mayor expansión económica. Pero en 1973 surge una nueva crisis del Estado de Bienestar que no hemos superado todavía en la actualidad y desde entonces hasta hoy se está cuestionando este modelo Keynesiano y se está empezando a deslegitimar.
Hoy en día, S. XXI, nos encontramos a nivel mundial dentro de esta gran crisis económica que afecta enormemente al Estado de Bienestar y no se han encontrado todavía respuestas claras para poder resolverlo.
Según Vicenç Navarro en su conferencia “Gasto Público y Políticas Sociales en España. ¿Qué papel juegan en la situación actual?”: España es el país europeo con más baja calidad en su Estado de Bienestar, es decir con más baja calidad de vida.
Navarro entiende el Estado de Bienestar como aquellas intervenciones del Estado (sean de nivel central, autonómico o local) que tienen en tanto el configurar la calidad de vida de la ciudadanía. Estas intervenciones pueden ser transferencias sociales (de un grupo a otro), como las pensiones que son uno de los mayores programas anti-pobreza de España y de mayor importancia para la calidad de vida de los ancianos, ya que sin las pensiones el 64% de los ancianos españoles serían pobres. Otra intervención serían los servicios públicos (sanidad, educación, ayudas a familias, servicios sociales, vivienda social, etc.) También están las intervenciones del Estado que garantizan la protección del ciudadano como trabajador, la creación de empleo y la corrección de las desigualdades sociales.
En España el gasto público en las políticas socioeconómicas para fomentar el Estado de Bienestar es muy bajo en comparación con otros países Europeos, especialmente con Suecia, y esto es un grave problema para los ciudadanos españoles. España está en una situación de déficit social: Hay una diferencia de clases acuciada. La sanidad pública, la educación, etc. Según Navarro, necesitan ser mejoradas, ampliando las horas lectivas en la educación por ejemplo, y mejorando el sistema sanitario público de modo que se cree una sanidad interclasista que tenga la calidad de la pública y el confort de la privada, ya que son las clases populares las que más sufren las deficiencias de la sanidad pública. Frente a estas propuestas el sistema liberal propone la privatización como forma de mejorar los servicios.
Según Navarro el elemento menos desarrollado en el Estado de Bienestar español es el que sirve a las familias. Él compara el Estado de Bienestar como una silla con 4 patas en la que nos podemos sentar y descansar. Pero en España nos falta el “Cuarto Pilar” de este Estado de Bienestar que son las ayudas a las familias, y esto se traduce directamente en la mujer. La mujer en España tiene poco poder, no puede conciliar su vida laboral con su vida familiar, tiene que cubrir las ayudas de las que el Estado de Bienestar en España carece por no querer invertir en ellas: Atender a los niños, cuidar de los ancianos, de los hijos que no se emancipan... La falta de ayudas económicas para escuelas de infancia de 0-10 años que permitan a la mujer conciliar su vida familiar con su vida laboral, la carencia de los servicios domiciliarios (que se han mejorado a partir de la ley de dependencia pero que aun no se desarrollan completamente porque faltan fondos), todos estos factores tienen graves consecuencias: Consecuencias humanas, ya que la mujer española posee tres veces más posibilidad de contraer enfermedades que el promedio de la población española por el gran estrés que sufre ante la carga que tiene que soportar de cuidar de las necesidades de la familia. También se producen consecuencias sociales, España es uno de los países con más baja fertilidad de Europa, por no poder permitirse fácilmente el tener hijos, aunque se desee. Y también consecuencias económicas, ya que si la tasa de participación de mujeres en el mercado de trabajo fuera la misma que en Suecia, tendríamos 3 millones más de trabajadores en España, creando riqueza, pagando impuestos, cotizando en la Seguridad Social, etc.
En España en lugar de invertir en el cuarto pilar del Estado de Bienestar, se invierte más dinero en infraestructuras de comunicaciones, y transporte. Por ejemplo pienso en la creación de aeropuertos en ciudades como Ciudad Real donde no sólo no es necesario sino que produce más gasto que ganancia, y hace pensar que en este país nos importa más parecer y aparentar mucha grandeza que cuidar de sus ciudadanos y sus necesidades, o como decía Navarro, España ha valorado como más importante construir la infraestructura del AVE para que se ahorren dos horas de viaje de un trayecto en tren que mejorar la calidad de vida de las familias, lo cual, es una mejor inversión (sin quitarle importancia a las otras) ya que aumentaría considerablemente la riqueza, mejoraría la calidad de vida de las mujeres, de las familias y por tanto de las personas, y esto después de todo es en lo que consiste la idea de Estado de Bienestar, en ofrecer una buena calidad de vida a las personas.
Navarro establece dos causas del escaso desarrollo en el Estado de Bienestar español: Una fue la dictadura franquista, y la otra, la integración de España en la Eurozona en 1993, año en el que en España hay un cambio político debido a una coalición del PSOE con CIU, cuyo costo fue cubierto sacrificando el gasto público para las medidas sociales, a costa del Estado de Bienestar, reduciendo las políticas sociales, en lugar de costearlo por otros medios como por ejemplo el aumento de los impuestos. España que había conseguido reducir el déficit social al entrar en la democracia, vuelve a sacrificar el gasto público social.
Como solución Navarro promueve el crecimiento de la economía a través del aumento del gasto público y del déficit (políticas macroeconómicas Keynesianas) frente a las alternativas liberales y aumentar los impuestos de rentas superiores y estimular la economía a través de inversiones como forma para solucionar este problema social, haciendo referencia al modelo Estadounidense actual, pero siempre mirando también al ideal modelo sueco.
Como conclusión pienso que el Estado de Bienestar debería ser una prioridad dentro de un Estado de derecho y democrático. Es más importante asegurar unas condiciones de salud, de educación, de seguridad, de bienestar en las que las personas puedan vivir tranquilas, seguras, sanas, tener acceso a empleo, a vivienda, etc. En general vivir sin demasiados problemas ni dificultades. Pero como decía V. Navarro, en España se gasta mucho en infraestructuras menos necesarias en comparación, y también, creo yo, en proyectos que sólo favorecen a unas pocas minorías que se han ido apropiando de las ayudas y apoyos sociales que se le deberían dar por ejemplo a las familias que son mayoría, ya que son las que traen el crecimiento económico y donde crecen y se desarrollan las personas. Creo que hemos invertido en el bienestar pero de unos pocos, sectores que está “más de moda” ayudar y que no generan riqueza ni producen beneficios importantes a la sociedad en general, en lugar de donde realmente hace falta. Primero hay que empezar por lo importante y luego seguir con lo demás, pero no al contrario. Vamos que construir la casa por el tejado, no suele funcionar, y ponerle muchos adornos cuando no tiene ladrillos ni cimientos, tampoco. Creo que aquí está la verdadera crisis, ya que hay demasiados intereses creados que desvían al Estado de su cometido principal.